"El mundo se divide en dos, Tuco: los que encañonan y los que cavan. El revólver lo tengo yo, así que ya puedes coger la pala". ( Clint Eastwood en El bueno, el feo y el malo)

18 de abril de 2009

Buena música y metáfisica con 'C.R.AZ.Y.'

C.R.A.Z.YDentro de la colección de Público de películas de viernes, un día llegó C.R.A.Z.Y. Pues bueno, no tengo ni idea de qué va. Ni si quiera sé cuál es. No sé si alguien dijo algún día en no sé dónde que era divertida. En resumen, una tarde aburrida en mi casa decidí poner el DVD en el portátil y voilà. Esa misma tarde se convirtió en un buen rato aprovechado.

Familia canadiense de los cincuenta cuenta con hijo especial que odia la navidad y mantiene una relación de amor odio con su padre que se mantiene constante durante toda la cinta (respira). A lo mejor con todo lo dicho no digo nada, pero puede valer. Lo que realmente vale y destaca por encima de todo es la banda sonora. Impresionante. Hay más de un tema interesante, además he conocido a Charles Aznavour, cuyas canciones representan al padre de la historia.

Los Rolling Stone, David Bowie, Patsy Cline y The Cure, y unos cuantos figuras más, hacen las delicias musicales de más de uno. Pero este filme tiene más aspectos que la convierten en una película agradable y sufrida en lo emocional.


C.R.A.Z.Y. se adentra totalmente en las relaciones familiares tanto entre padre y madre con los hijos, como entre los propios hermanos. Pero la pieza clave de todo esto es Zach, el protagonista. Ambiguo en lo sexual, algo que le origina problemas graves con su padre, y especial gracias a su mechón blanco de nacimiento en el pelo. Una característica física a la que su madre le otorga dones que van más allá de lo convencional.

Yo creo que en alguna ocasión durante el transcurso de la narración me vi identificado. Llevarse bien con el núcleo principal de la familia a veces es muy complicado, seas especial o no.

Entre drogas y una complicada búsqueda personal, Zach se enfrenta a su padre, sus hermanos (con el cabroncete de Raymond sobre todo), su chica, sus compañeros de instituto... Vamos, un joven conflictivo. Destacables son también los cambios de look que lucen los personajes a lo largo de su vida.

El desenlace de todos los líos personales de Zachary es un tanto surrealista, aunque no desluce la arriesgada y creíble puesta en escena y la buena dirección de Jean-Marc Vallée, quien se llevo unos cuantos premios por esta locura suya.

A mitad de película algún altibajo que otro puede descentrar al espectador, de la misma forma que alguna ida de cabeza que mete el director. Pero creo que en mi estantería puedo guardar un filme muy digno, divertido y emotivo con una estética que se agradece.

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